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DRENAR O NO DRENAR:

ÉSA ES LA PREGUNTA


Víctor M. Ponce

[Traducido del inglés por Samara Salamene]


1. Riego y salinidad:  Un problema generalizado

Los océanos cubren aproximadamente el 70% de la superficie de la Tierra (Fig. 1).1 A lo largo del tiempo geológico, los océanos han sido el sumidero natural de todos los materiales sólidos transportados por la escorrentía superficial. El hecho de que los océanos contengan 3.5% de sólidos disueltos, o 35,000 partes por millón (ppm), y que 86% de estos sólidos sean iones de sodio (Na+) y cloruro (Cl-) puede significar solo una cosa: el sodio y el cloruro, más que otros iones, se han acumulado en las aguas oceánicas durante varios cientos de millones de años. La vida marina es responsable de la precipitación de calcio y otros iones, pero no del sodio y el cloruro. Además, el cloruro de sodio tiene una alta solubilidad en agua, en comparación con la mayoría de las otras sales.

El cloruro de sodio (la sal común) es un compuesto único. Su oferta excede la demanda en todos los lugares y, por lo tanto, tiene una tendencia natural a acumularse. Sus componentes, sodio y cloruro, pueden usarse para producir ácidos (ácido clorhídrico) y bases (hidróxido de sodio) para uso industrial, pero hay mucho más cloruro de sodio en la naturaleza de lo que se podría utilizar. Por lo tanto, el cloruro de sodio es un producto de desecho de la biósfera. A través de milenios, ha sido transportado por los ríos, junto con otros materiales excedentes, a los océanos cercanos.

The World's oceans

Fig. 1  Los océanos del mundo (Fuente: Wikipedia).

Las sales siempre están presentes en las rocas; por lo tanto, puede suponerse que se han producido desde el principio de los tiempos. Si por alguna razón, las sales no se transportan a los océanos, permanecen en la tierra y se acumulan en forma de depósitos salinos, lagos salinos o ecosistemas salinos terrestres, de los cuales hay varios buenos ejemplos (por ejemplo, el Lago Salado de Utah, EE.UU.). La presencia de sales distingue al lago o ecosistema salino, , porque un ambiente salino solo puede soportar ciertos tipos de especies. Por lo tanto, los ambientes salinos son poco comunes en el mundo terrestre natural.

La razón de la presencia de sales en los ecosistemas terrestres y lacustres, tiene que ver con la geología local; específicamente, la geomorfología, el tectonismo y la ubicación continental. Típicamente, la elevación y el hundimiento de la corteza terrestre determinan si una cuenca de drenaje es exorreica, con drenaje libre, o endorreica, sin drenaje libre. Un sistema endorreico tiene la tendencia a acumular sales. En el tiempo geológico, las aguas pueden volverse salobres, salinas o salmueras. Un ejemplo es el Lago Poopó, en el suroeste de Bolivia. La salinidad del Lago Poopó varía entre salobre y salina (15,000 a 30,000 ppm) en su extremo norte, cerca de la fuente de agua, hasta uni nivel de salmuera (105,000 a 125,000 ppm) en su extremo sur. Todos los ecosistemas salinos terrestres tienen en común algún tipo de drenaje deficiente; asimismo, un drenaje deficiente usualmente conduce a un ambiente salino.

El propósito esencial de los ríos es transportar los sólidos al océano, siendo las sales los sólidos más importantes. Por lo tanto, la evaporación de la escorrentía a través de evapotranspiración adicional [irrigación] crea un problema de eliminación de sales. En ausencia de escorrentía, las sales tendrían que ser transportadas mecánicamente a su destino final, los océanos. Por lo tanto, hay un precio que pagar por el aumento de la productividad del riego: cómo deshacerse de las sales que permanenen en el ambiente.

El problema se agrava por el hecho de que si bien un sistema agrícola de temporal produce un tipo de sal (la sal natural nueva), la agricultura irrigada produce las cuatro combinaciones posibles de sales (naturales/artificiales y nuevas/antiguas). Por lo tanto, el problema de la producción y eliminación de sales en la agricultura de regadío es mucho más complejo que en la agricultura de temporal.

La omnipresencia del riego en las sociedades desarrolladas implica que el exceso de salinidad es bastante común. Por esta razón, muchos profesionales han dedicado sus vidas al manejo de la salinidad. Sin embargo, persiste una gran verdad: a menos que el exceso de sales se elimine adecuadamente, idealmente en el océano, la sostenibilidad no es posible. En ausencia de una eliminación efectiva de sales al océano, éstas se acumularán en el medio ambiente, y eventualmente los ecosistemas terrestres se echarán a perder.


2. Estudio de caso:  El Valle de San Joaquín, California

El estado de California, EE.UU., enfrenta un problema de manejo de la salinidad que seguramente pondrá a prueba la capacidad de supervivencia de su industria agrícola en el mediano plazo. El valle de San Joaquín tiene problemas de drenaje natural, mientras que al mismo tiempo tiene un extenso sistema de agricultura irrigada (Fig. 2). Como se explicó anteriormente, estas dos situaciones aumentan el problema del manejo de la salinidad.

Desde 1995, la Oficina de Recuperación de Tierras de los Estados Unidos (U.S. Bureau of Reclamation) se ha abocado a resolver el problema, y ahora parece que la "solución económica" preferida no es drenar, sino reciclar las sales por un tiempo y retirar una fracción de las tierras en la esperanza de mitigar el problema. Sin embargo, esta solución no solo es insostenible [porque las sales continuarán aumentando], sino que a la vez es autodestructiva, ya que implica la retirada de tierras, lo que equivale básicamente a cortarse las piernas para solucionar el problema.

Drainage-affected lands in the San Joaquin Valley of California

Fig. 2  Tierras afectadas por el drenaje en el Valle de San Joaquín de California
(Fuente: Oficina de Recuperación de Tierras de los Estados Unidos).

Una solución sostenible es la disposición de sales al oceáno; sin embargo, esta solución parece no ser favorecida debido a los impactos ambientales asociados. Un sistema de disposición oceánica adecuadamente diseñado sería más efectivo a largo plazo y costaría menos, social y económicamente, que la opción de retiro de tierras. Sin embargo, hay quienes sostienen que la eliminación al océano contaminará a éste más allá de su capacidad de recuperación.

Para calmar las preocupaciones, las salmueras se pueden tratar antes de desecharlas. O bien, podrían arrojarse lo suficientemente lejos en el océano para minimizar los posibles impactos negativos en los recursos costeros. Una cosa es segura: una descarga de salmuera relativamente pequeña, estimada en 300 pies cúbicos por segundo (8,5 metros cúbicos por segundo), no podría afectar a los vastos océanos, que miden aproximadamente 1.300.000.000 de kilómetros cúbicos. Durante muchos años, el argumento ha sido: "La dilución es la solución a la contaminación". En un cuerpo de agua terrestre, esta afirmación generalmente requiere alguna calificación. Sin embargo, la dilución oceánica es el mejor tipo posible de dilución, debido a la enorme magnitud de las aguas receptoras. Por ejemplo, el tiempo de residencia calculado en el océano, de una descarga de 8,5 metros cúbicos por segundo es de 4.850.000.000 años, que es algo más larga que la edad de la Tierra.

Un ejemplo exitoso de disposición oceánica es el Interceptor Regional de Santa Ana (Santa Ana River Interceptor, SARI), ubicado en los condados de Riverside y Orange, California, EE.UU. Este proyecto dispone de una mezcla de concentrado de desalinación y aguas residuales industriales a través de una línea de salmuera, con destino final en un desagüe oceánico de 8 km de largo y 60 m de profundidad en Huntington Beach. Puede verse que la tecnología de eliminación de sales a los océanos existe, y la limitada experiencia disponible indica que no es altamente perjudicial.

Reiteramos que la alternativa, la acumulación de sales tierra adentro, simplemente no es sostenible. La sostenibilidad en el manejo de salinidad requerirá una visión clara de la cuenca y una buena dosis de voluntad política. En el contexto actual, la única opción sostenible es drenar las sales al océano.


200212 06:00