El sapo y la luciérnaga

Un ventrudo sapo graznaba en su pantano cuando vio resplandecer en lo más alto de las toscas a una luciérnaga. Pensó que ningún ser tenía derecho a lucir cualidades que él mismo no poseería jamás. Mortificado por su propia impotencia, saltó hasta ella y la cubrió con su vientre helado. La inocente luciérnaga osó preguntarle: Por qué me tapas? Y el sapo, congestionado por la envidia, sólo acertó a interrogar a su vez: Por qué brillas?

-- José Ingenieros (El Hombre Mediocre)


151120