El Profesor Víctor M. Ponce (2013).



LA ENTREVISTA A MOCKUS RECONTADA


Víctor M. Ponce

Profesor Emérito de Ingeniería Civil y Ambiental

Universidad Estatal de San Diego, California, EE.UU.


05 de febrero de 2026


RESUMEN.  El presente trabajo recuenta la entrevista a Mockus, realizada el 12 de julio de 1996. Mockus, ingeniero de larga trayectoria en el Servicio de Conservación de Suelos, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (desde 1994, el Servicio de Conservación de Recursos Naturales) y jubilado desde la década de los 1960, accedió a conversar con el profesor Víctor M. Ponce, de la Universidad Estatal de San Diego, California, sobre el método del número de la curva, en cuyo desarrollo él había participado activamente durante las décadas de 1940 y 1950. Se abordaron cuatro temas: (1) la ecuación del número de la curva, (2) la selección de la abstracción inicial, (3) la aplicabilidad del método en diferentes biomas, y (4) el límite superior del tamaño de la cuenca. Cabe mencionar que, después de su jubilación, ésta fue la única vez que Mockus habló públicamente sobre esta metodología, ahora mundialmente reconocida. En el momento de la entrevista, Mockus tenía 83 años; falleció en marzo de 1997.


PRELUDIO

En el invierno de 1993, el difunto Profesor Pete Hawkins y el Profesor Víctor Ponce, autor del presente artículo, se encontraron en Denver, Colorado, mientras ambos impartían conferencias en una reunión técnica del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. El autor conocía a Pete desde hacía algunos años y estaba familiarizado con su trabajo. La sólida trayectoria de Pete en la hidrología basada en el número de la curva no pasó desapercibida para el autor. En aquel entonces, el autor llevaba trece años enseñando en la Universidad Estatal de San Diego y contaba con una ya amplia trayectoria en hidrología, habiendo publicado recientemente un libro de texto titulado "Engineering Hydrology: Principles and Practices" (1989). En Denver, durante una conversación con Pete, el autor le sugiríó que podrían colaborar en la redacción de un artículo de revisión de la metodología del número de la curva. Pete asintió amablemente. Ambos planearon combinar la amplia experiencia de Pete en el método del número de la curva con la demostrada capacidad del autor para comunicar conceptos técnicos en forma clara y precisa. Desde el principio, el proyecto prometía conducir a una colaboración exitosa.

Durante los dos años siguientes, Pete y el autor se esforzaron en completar el artículo que se habían propuesto escribir. Pete demostró ser un coautor meticuloso; hasta la actualidad, el recuerdo de la experiencia resuena positivamente en la mente del autor. Pete necesitaba estar convencido de las ideas del autor; de igual manera, el autor también necesitaba estar convencido de las ideas de Pete. Siendo ambos escritores técnicos experimentados, no rehusaron la experiencia. Completaron el manuscrito en 1995 y lo remitieron para su publicación en el recién creado Journal of Hydrologic Engineering de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles. El artículo, titulado "Runoff curve number: Has it reached maturity?", de Victor M. Ponce y Richard H. Hawkins, vio la luz en el número inaugural de la revista, vol. 1, núm. 1, de enero de 1996.

Tal como estaba previsto, el artículo siguió los pasos habituales para su publicación en una revista especializada. Hubo tres discusiones de lectores, seguidas de la respuesta final de los autores. Mientras preparaban la respuesta, el autor tuvo la fuerte convicción de que, para hacer justicia a la metodología, necesitaban entrar en contacto con Victor Mockus, ingeniero del Servicio de Conservación de Suelos (SCS), activo en la década de 1940, reconocido como uno de los principales autores del método. [En 1994, el SCS se convirtió en el Servicio de Conservación de Recursos Naturales, posteriormente conocido como NRCS por sus siglas en Inglés]. La publicación original de la metodología databa de 1954. Vic se había jubilado en la década de los 1960, tras una productiva carrera de ingeniero hidráulico en la administración pública. Aparentemente había dejado de mantener contacto con el SCS desde ese entonces.


PREPARACIÓN

El autor se puso en contacto con Don E. Woodward, quien en ese entonces (1996) desempeñaba el cargo de Ingeniero Hidráulico Nacional del NRCS, para que ayudara a contactar a Mockus. Don animó al autor a hacerlo, pero le advirtió que podría ser un camino difícil, ya que habían pasado unas tres décadas y él (Don) entendía que Mockus no se había comunicado con SCS después su jubilación, en la década de los 1960. Al autor siempre le han gustado los desafíos. En ese momento, pensó que si lograba convencer a Vic que dejara brevemente su aislamiento autoimpuesto, el proyecto se beneficiaría enormemente, sin mencionar el beneficio que supondría para la profesión de ingeniería hidráulica en general.

En julio de 1996 el autor permaneció unos días en Washington, D.C., con el propósito de entrevistar a Mockus. No tardó mucho en encontrar un número de teléfono dónde localizarlo. La tarde del 11 de julio, el autor marcó el número de Vic y, para su sorpresa, el mismo Vic contestó el teléfono. A partir de ese momento, la tarea del autor consistía en convencer a Mockus de alguna manera para que hablara con él sobre el método de su creación. Sabía lo que tenía que hacer. Tenía que presentarse como un visitante de lejos, el cual no representara una amenaza para alquien que viviera cerca de la capital. El autor se presentó como un académico de California, explicando que recientemente había escrito un artículo para una revista de ASCE, el cual exponía la metodología del número de la curva. El autor mencionó que en el cierre (closure) del artículo, el cual estaba en preparación, la intención era aclarar, para beneficio de la profesión, algunos de los conceptos más importantes que habían sustentado el desarrollo de la metodología. Para asombro del autor, Vic respondió con calma: "Puede Ud. venir mañana a las 3 de la tarde".


TEMAS PARA DISCUSIÓN

Esa tarde, el autor se preparó detalladamente para la entrevista, la cual tendría lugar al día siguiente. Eligió cuatro temas para discusión, consciente de que el tiempo era crucial: (1) el fundamento de la ecuación de escorrentía de Mockus, cuyo uso en aquel entonces (1996) se había extendido por todo el mundo; (2) la justificación de la elección del coeficiente de abstracción inicial, fijado desde el principio (1954) en λ = 0,2 para uso general; (3) la idoneidad del método para su aplicación en diferentes biomas, es decir, bosques, pastizales, tierras agrícolas y zonas urbanas; y (4) el límite superior del tamaño de la cuenca para asegurar la aplicabilidad del método.


LA ECUACIÓN DE MOCKUS

Mockus respondió con una serenidad que revelaba que no era la primera vez que le hacían esa pregunta. Afirmó que había dado con esa ecuación "una noche, después de cenar, al ver que se ajustaba muy bien a los datos, después de haber probado varias otras relaciones alternativas" /// (NRCS: Miguel Ponce conversation with Victor Mockus).///

Cabe mencionar que la ecuación de Mockus afirma una verdad completamente opuesta a la de la clásica ecuación de Horton, la cual precedió al trabajo de Mockus en más de dos décadas (Horton, 1933). De hecho, mientras que la ecuación de Mockus establece que la retención y la escorrentía están directamente relacionadas, la ecuación de Horton no afirma tal cosa. [Aquí asumimos que el reconocimiento de este hecho pudo haber sido la fuente de extensas discusiones técnicas en los albores del modelado de infiltración]. Aquí reside la diferencia entre estos dos enfoques históricos, lo cual puntualiza el valor intrínseco y, por lo tanto, la permanencia, de la visión de Mockus en comparación con la de Horton.///

Fig. 1  La ecuación del número de la curva NRCS en forma gráfica.


ABSTRACCIÓN INICIAL

La abstracción inicial Ia es la precipitación que ocurre antes del inicio de la escorrentía; se define como Ia = λ S, en el que λ es la relación de abstracción inicial y S es la retención máxima potencial (del sitio). Mockus afirmó que la elección de la relación de abstracción inicial había constituido un verdadero desafío desde el principio. En un intento por evitar el problema, Mockus prefiría utilizar (P - Ia) en el eje de abscisas (véase la Figura 1), pero sus superiores no estuvieron de acuerdo con esa idea. Finalmente, se optó por λ = 0.2 porque este valor parecía estar en el centro de los datos, aunque con una dispersión considerable.

El valor λ = 0.2 se ha utilizado en Estados Unidos y en la mayoría de los demás países desde su introducción en 1954. Sin embargo, Mockus era de la opinión que, si los datos lo justificaban, el valor podría modificarse para reflejar las condiciones locales del terreno. La amplia experiencia con el método del número de la curva, particularmente en Estados Unidos y varios otros países, parece apuntar en esa dirección (Ponce y Hawkins, 1996: Página 14). Al respecto, cabe mencionar que alrededor del año 2000, Hawkins lideró un movimiento para revisar y, finalmente, cambiar el valor de λ a un valor menor, λ = 0.05 (Hawkins et al., 2009). Esta experiencia parece respaldar la preocupación de Mockus de que el valor original de λ = 0.2 elegido al principio podría haber sido algo alto. Aclaramos que NRCS está actualmente examinando las ventajas y desventajas de un cambio de λ de 0.2 a 0.05; hasta la fecha (2026), no se ha tomado una decisión definitiva al respecto.


APLICABILIDAD A TRAVÉS DE BIOMAS

Mockus y sus colaboradores originalmente dieron al método el nombre de "número de la curva de escorrentía", el cual fue eventualmente adoptado en forma general. Sin embargo, cabe notar que la autoría del método es efectivamente el SCS, organismo que cuatro décadas después, en 1994, pasó a ser el NRCS. Por lo tanto, el alcance original del método ha quedado claramente establecido desde el principio: Un modelo hidrológico de precipitacion-escorrentia, con el objetivo de proveer una herramienta analítica para apoyar estudios y proyectos de control de inundaciones y erosión superficial, particularmente en pequeñas áreas agrícolas. En la entrevista de 1996, Mockus señaló que los datos de campo utilizados para el desarrollo del método variaban en escala de 0,1 a 10 millas cuadradas. Se concluye que este hecho limita el alcance del método a escorrentía directa, a diferencia de escorrentía total, el cual incluye usualmente el flujo base. Este último suele estar presente en cuencas de más de 10 millas cuadradas, y mayores.

Actualmente está ampliamente reconocido que el método ofrece su mejor rendimiento en cuencas agrícolas, para las cuales fue originalmente desarrollado. Desde entonces, su aplicabilidad se ha extendido a zonas urbanas. El método obtiene resultados aceptables en zonas de pastizales y, por lo general, no es muy eficaz en zonas forestales (Hawkins 1984; 1993; Ponce y Hawkins, 1996: Página 16).


LÍMITE DEL TAMAÑO DE LA CUENCA

Los comentarios del párrafo anterior cobran especial importancia al constatarse que, con el paso del tiempo, la aparente simplicidad del método dio paso a su enorme popularidad, lo que animó a muchos profesionales a aplicarlo más allá de su alcance original, es decir, a cuencas de mayor tamaño, las cuales no eran necesariamente para uso agrícola. El propio Mockus, al ser preguntado sobre el límite superior del tamaño de la cuenca para la aplicación del número de la curva, mencionó el límite de 400 millas cuadradas, en referencia al límite superior para el análisis de la escorrentía en cuencas de tamaño mediano (Ponce, 2014). Apuntamos que el SCS, y posteriormente el NRCS, no tienen un mandato claro para realizar estudios hidrológicos en grandes cuencas, ámbito que corresponde por ley y uso a otras agencias gubernamentales.


PRÁCTICA ACTUAL DE MODELADO

El método del número de la curva de escorrentía es ampliamente reconocido por lo que es: Un modelo de precipitación-escorrentía con una marcada base conceptual, ampliamente respaldado por datos de campo y oficialmente avalado por una importante agencia federal. Tal como afirmó Mockus en la entrevista de 1996, él no veía limitación alguna para la aplicación del método a escala de cuenca, salvo la impuesta por el requerimiento de uniformidad espacial de la precipitación. Este último punto es crucial para la correcta aplicación del método. A medida que aumenta el tamaño de la cuenca, la probabilidad de uniformidad espacial de la precipitación disminuye, lo que acaba invalidando el supuesto básico del método. En la práctica, el límite de 10 millas cuadradas para el tamaño de la cuenca, tal como lo indicó Mockus al aclarar la fuente de los datos de campo, es ampliamente reconocido como un límite superior práctico; por supuesto, sin subdividisión de la cuenca.

A pesar de haber transcurrido más de dos décadas de intensa investigación, la resolución del argumento referente a la abstracción inicial λ aún espera la decisión oficial del NRCS (2026). Está aún en proceso una respuesta definitiva a esta elusiva pregunta. Un cambio en λ, del valor actual de 0,2 a un posible valor de 0,05, provocará un cambio en los números de curva de escorrentía de las tablas, generando cierta reticencia a modificar una práctica tan arraigada. La cuestión fundamental es si el nuevo valor de λ resultará en un aumento de la precisión del cálculo, dada la inherente falta de precisión del proceso de precipitación-escorrentía, y la imposibilidad práctica de determinar con exactitud la variabilidad física, química y ecológica. En este contexto, conviene recordar la sensibilidad demostrada en los caudales máximos calculados según la elección de la Condición de Humedad Antecedente (Antecedent Moisture Condition, o AMC, por sus siglas en Inglés) (NRCS: Miguel Ponce conversation with Victor Mockus). Juzgamos que sólo el tiempo habrá de decidir si el camino finalmente elegido resulta ser el correcto.


REFERENCIAS

Hawkins, R. H., T. J. Ward, D. E. Woodward, Y J. A. Van Mullem. 2009. Curve Number Hydrology: State of the Practice. Report of ASCE/EWRI Curve Number Hydrology Task Committee, 106 p.

Hawkins, R. H., 1984. A comparison of predicted and observed runoff curve numbers. Proceedings, Specialty Conference, Irrigation and Drainage Division, ASCE, 702-709.

Hawkins, R. H., 1993. Asymptotic determination of runoff curve numbers from data. Journal of the Irrigation and Drainage Division, ASCE, 119(2), 334-345.

Horton, R. E. 1933. The Role of Infiltration in the Hydrologic Cycle. Transactions, American Geophysical Union, Vol. 14, 446-460.

Natural Resources Conservation Service: Miguel Ponce conversation with Victor Mockus. Publicación en línea.

Ponce, V. M., Y R. H. Hawkins. 1996. Runoff Curve Number: Has It Reached Maturity? Journal of Hydrologic Engineering, Vol. 1, No. 1.

Ponce, V. M. 2014. Engineering Hydrology: Principles and Practices, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, New Jersey, Segunda edición, en linea, 2014.


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